Cuidar al Cuidador
Repercusiones en la vida del cuidador
En la vida del cuidador va a ser frecuente que existan cambios en:
- Relaciones familiares: Habrá que tomar decisiones para afrontar la situación, pudiendo surgir situaciones tensas o de malestar. Según quien sea la persona de la que tengamos que cuidar viviremos diferentes emociones (nuestros progenitores, un niño, nuestra pareja…). Habrá que cuidar las relaciones con los miembros de tu casa. Puedes implicarles en la medida de sus posibilidades en el cuidado de la persona dependiente y reservarles tiempo para ellos, lo que ayudará a que el ambiente familiar sea más positivo.
- Trabajo y situación económica: Puede resultar complicado seguir trabajando y realizar a la vez la tarea de cuidado. También son frecuentes las dificultades económicas, ya sea porque disminuyen los ingresos (reducción de la dedicación laboral) o porque aumentan los gastos derivados del cuidado del anciano. En este punto será importante realizar un presupuesto semanal o mensual, para prever el equilibrio entre gastos e ingresos. También debes estar al tanto de si te corresponde percibir alguna pensión o ayuda económica que no estés recibiendo.
- Tiempo libre: Es habitual que se reduzca el tiempo que se dedica al ocio y amistades a favor del cuidado de la persona dependiente, e incluso que el cuidador pueda prescindir de tiempo de ocio por sentir que abandona su responsabilidad, apareciendo sentimientos de culpa.
Sin embargo, tomarse un descanso es importante para evitar sentimientos de tristeza y aislamiento, reducir el grado de estrés, mejorar tus relaciones como cuidadora y para sentirte independiente.
Para ello, será necesario buscar un sustituto. Existen diferentes opciones: amigos, otros familiares, servicios sociales, asociaciones de voluntariado, centros de día…
- Salud: Nuestra salud puede verse resentida, y sentirnos más cansados físicamente. Es importante ir al médico periódicamente y consultarle lo que te duele y lo que sientes. Pueden aparecer lesiones musculares si la persona que cuidamos necesita que la movilicemos.
- Estado de ánimo: Cuidar a otra persona es una experiencia y, como tal, nos generará sentimientos nuevos. Unos serán positivos y otros negativos, y hay que aprender a reconocer cuándo aparecen y por qué, aceptarlos y manejarlos adecuadamente para llevar la situación.
La vida es cambio constante, pero tendemos hacia las actuaciones rutinarias porque nos resultan más cómodas y el esfuerzo que debemos realizar es menor. Sin embargo, un cambio puede resultar positivo en la medida en que nos hace poner en marcha recursos personales y nos mantiene despiertos y vivos. Los cambios que implica convertirse en cuidador no van a ser negativos por si solos, depende de la gestión que realicemos respecto a ellos.
Esta gestión es muy importante. Cuidar a una persona no puede implicar descuidar a otra, descuidarnos a nosotros mismos. Cuidarnos permite que podamos dar a otros lo mejor que tenemos. Se lo merecen.
Es primordial tener en cuenta la importancia de cuidar al cuidador. De cuidarnos.